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Discurso de Apertura de las Jornadas por la Libertad
de Expresión (Santander, Enero 2003)
"la Realidad" de la palabra censurada
y el Librepensamiento hacia "otra Realidad"
Estamos en la apertura de unas Jornadas por la Libertad
de Expresión y por "otra Realidad" y lo queremos hacer debatiendo
sobre el librepensamiento. Nuestro propósito en estos debates es
sentar y afianzar las bases de "otra Realidad y, la mismo tiempo,
denunciar el acoso y derribo que acabó con el periódico "la Realidad"
hace ahora algo más de un año.
Alguien me hizo días atrás la pregunta ¿Por qué hablar sobre la
libertad de expresión, cuando aparentemente existe y hasta está
consagrada en la Constitución como una ley fundamental de la democracia?
Una respuesta podría ser el que en este mundo no se habla tanto
de lo que ya se tiene sino de lo que se anhela. O de lo desconocido
o de lo perfectible.
Otras respuestas a esa pregunta las darán, sin duda alguna, las
Jornadas y sus reflexiones. Aunque, evidentemente, cabe anticipar
que, si se hace necesario debatir sobre la libertad de expresión,
es porque ésta aún no se respira con las misma normalidad con que
respiramos el aire que nos da la vida. Si a los seres humanos nos
faltara el aire pereceríamos sin remedio. Lo mismo ocurre con una
democracia cuando le falta el oxígeno esencial de la libertad de
expresión y el derecho a la libre información.
Al poder que secuestra la democracia y los derechos de libertad,
dignidad y justicia de los pueblos, en su afán de permanencia y
predominio, siempre le molesta la Palabra exacta, cuando se escribe
limpia de mentira y certera de verdades. Eso también era así cuando
Francisco de Quevedo, oriundo de la vieja Cantabria, rebelde a su
manera y en su tiempo, desafiaba con palabras al entonces todopoderoso
conde Duque de Olivares y se arriesgaba al destierro. A partir de
entonces los métodos de intimidación y censura se han ido perfeccionando
más y más, obedeciendo sobre todo a los requerimientos del poderoso
caballero Don Dinero. Y así, hasta llegar al neoliberalismo global
o regional que compra o destruye medios de comunicación, ejerce
censuras pluriformes y declara guerras mercantiles con olor a petróleo.
Eso que llamamos el Sistema (los poderes ejecutivos y fácticos)
sabe que tiene que arrebatar la Palabra para vaciarla de contenido
y tergiversarla, para volverla mercancía y publicidad. Esta es el
motor del mercado y de este modelo de sociedad, hasta el punto en
que obnubila el pensamiento y la creatividad. Ciertamente, una sociedad
no puede basarse en la mentira y el periodismo libre debe desvelar
lo que se esconde detrás de las máscaras y las apariencias. Porque
silenciar también es mentir.
Mentir es matar la palabra y, en su afán de perpetuarse, el Poder
miente más que habla o compra plumas para que mientan por él. El
poder es paranoico por antonomasia, alérgico a la crítica, medra
en la oscuridad y huye de cualquier tipo de transparencia. Por eso
intenta siempre y consigue a menudo prostituir o destruir el periodismo
que está al servicio de los ciudadanos de a pie, la sociedad civil,
los peatones de la Historia.
El objetivo es convertirnos a los individuos en masa informe y descerebrada
al servicio del orden instituido, en simples y explotados sujetos
y objetos de consumo, libres para comprar si sobreviven a la competición
despiadada para tener dinero con que comprar. Alejar la rebeldía.
Hacer de nosotros una especie de sopa boba que como líquido indefinible
se avenga bien a cualquier envase.
En este mundo de manipulaciones sin cuento no solo se corrompen
las personas y las instituciones sino que, lo que es peor, se corrompe
la Palabra. En plena ceremonia de la confusión, se prostituye el
lenguaje para alejar las palabras de su significado y transformarlas
en propaganda.
Afirma un amigo mío que, aparte del existencialismo como actitud
individual, dados los tiempos que corren hace falta practicar también
el INSISTENCIALISMO. Este perseverar en la resistencia activa me
recuerda los siempre tan actuales versos de Bertold Brecht, acerca
de la necesaria y eterna lucha por un mundo donde imperen la libertad
y la justicia. No puede haber libertad sin justicia, ni justicia
sin libertad, porque ambas configuran el fundamento mismo de la
dignidad humana. Es preciso insistir, por mucho que a veces desesperemos
y caigamos en el desánimo, a la vista de la publicitaria realidad
que nos circunda.
El fin de "la Realidad"
Yéndonos a los ejemplos concretos y como decía al principio, está
claro que estas Jornadas por la Libertad de Expresión se han organizado
para que no se olvide cómo algunos poderes e instituciones, en este
caso cántabros, hicieron desaparecer el semanario "la Realidad",
que tuve el honor de dirigir hasta aquellos últimos y amargos días
de Diciembre del año 2001. Lo ocurrido con aquel medio de comunicación
y sus consecuencias es algo de lo que se hablará en los debates,
desde diferentes perspectivas (periodísticas, jurídicas, culturales
y alternativas). A pesar de lo sucedido, algunos seguimos en el
empeño de ser partidarios del librepensamiento y en dar la oportunidad
a la palabra. A la palabra dicha con verdad plural y alejada lo
más posible de los dogmas.
En ese sentido, a nadie se le puede escapar, a la vista de las evidencias,
que los vientos que corren por el mundo, por España y por esta tierra
nuestra son más bien contrarios al derecho de estar informados libremente.
Existen múltiples (groseras o sutiles) formas de coacción para imponer
la ley del dinero, las presiones de esos poderes (institucionales
o fácticos) que dictan la implantación del Pensamiento Unico. Un
monótono discurso que arremete contra toda diversidad y arruina
la pluralidad del librepensamiento, con el fin de implantar una
sociedad monolítica, aletargada y carente de ciudadanos críticos
que cuestionen el Sistema. Es decir, una sociedad amedrentada y
amordazada por los miedos más diversos.
Hablaremos aquí de todo eso porque es necesario hacerlo. Nosotros
sostenemos, por experiencia propia y lejos de cualquier alarmismo
gratuito, que hay sobrados ejemplos de que la Libertad de Expresión
y la Libre concurrencia de las ideas corren peligro. Si antaño eran
los impedimentos de una dictadura, ahora la libertad de informar
está siendo estrangulada por los grandes conglomerados económicos
y sus representantes en las instituciones, poniendo sus tentáculos
en los grandes medios de comunicación.
Se puede decir sin temor a equivocarse que se está implantando como
normal una información del espectáculo, de la distracción deliberada
y el embrutecimiento, una información ajena a la imaginación, a
la fiesta y al juego. Una información propia de democracias cada
vez más virtuales; acrítica y sin voluntad de enterarse de lo que
realmente ocurre a nuestro alrededor, porque eso es malo para el
negocio. Esta sobredosis de comunicación sesgada o fútil origina
una opinión pública convenientemente cloroformizada y conformista,
que se limita a votar y legitimar los centros de poder, cada día
más autónomos de nosotros, la sociedad civil. Entre una elección
y otra tienen patente de corsario para administrar, es decir, para
hacer y deshacer nuestras vidas.
Las censuras de siempre redobladas
En este panorama tan poco halagüeño, las nuevas censuras se hacen
cada vez más opresoras y se afianzan, siendo muy difícil luchar
contra su poder. El caso de "la Realidad" es bastante ilustrativo.
Un semanario que levantó la libertad de la palabra, frente a un
caciquismo aplastante y feudal, pero que fue obligado a claudicar
por fuerza ajena. En esta ocasión una conjunción del intolerante
Partido Popular con cierto juzgado de primera instancia.
Igualmente cercanos hay otros casos de la censura imperante y descarada,
como el de la reciente marea negra del "Prestige", donde la batalla
se ha dirimido más en los medios de comunicación que en el remedio
oficial de la catástrofe. Hubo mucha más preocupación por censurar
la palabra "catástrofe" o "marea negra" que por hacer frente al
problema ecológico en sí mismo. Ganada la batalla de la imagen,
finalmente nadie ha dimitido como era su deber en una democracia
homologable.
Y a nivel global o imperial sucede lo mismo. Los grandes emporios
multimedia llevan meses bombardeando sobre la crisis de Irak. Lo
hacen para mentalizar a la opinión pública sobre algo ya tan decidido
como el ataque de los EEUU a una población civil indefensa, so pretexto
de que les gobierna un tirano. Apenas si se habla con igual intensidad
de los entresijos y las estrategias de los consorcios petroleros
y el intento imperial por controlar la energía que mueve las máquinas
de esta civilización tecnológica. Ya dijo alguien que quien controla
la información controla el mundo. Y en ello están a nivel regional,
estatal y global.
No es casualidad que estas Jornadas se abran con una mesa de Librepensamiento.
El libre pensar es lo que hace ciudadanos y no súbditos, individuos
libres y no masas de simples consumidores ciegos.
Así pues, nosotros practicamos el "insistencialismo" y por ello
preparamos "otra Realidad". Porque no nos gusta la que vemos.
Por eso, para finalizar, y dirigiéndonos a quienes cerraron "la
Realidad", al tiempo que manifestando nuestras futuras intenciones,
acudamos de nuevo al rebelde e inspirado Francisco de Quevedo en
su propósito de no acatar la censura de su tiempo, pero que tiene
plena vigencia hoy y aquí:
No he de callar, por más que con el dedo,
ya tocando la boca, o ya la frente, silencio avises o amenaces miedo
¿No ha de haber un espíritu valiente?
¿Siempre se ha de sentir lo que se dice?
¿Nunca hay que decir lo que se siente?...
Quedan pues abiertas las puertas de las Jornadas
por la Libertad de Expresión y por otra Realidad. Demos paso al
librepensamiento y sobre todo a la participación de todo el mundo.
Patxi Ibarrondo
santander,
cantabria
23,
24, 25, 30 y 31 - enero 2003
ORGANIZA:
Comisión promotora para un nuevo semanario en Cantabria "otra
Realidad".
COLABORAN:
Organizaciones, entidades y colectivos de la sociedad civil cántabra.
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