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Michael Moore, investigado en USA por violar el embargo a Cuba.
EN SU FILM "SICKO" EL CINEASTA LLEVA A 10 TRABAJADORES ENFERMOS POR EL 11-S A CURARSE A LA ISLA.
Michael Moore tiene la capacidad, personal y profesionalmente, de poner de los nervios a los núcleos de poder de Estados Unidos, ya sea la Administración de George Bush, las grandes empresas o la Asociación Nacional del Rifle. Pero el documentalista y activista tiene que pagar un precio por haberse convertido en la bestia negra de los poderes políticos y económicos de su país. Él apunta muy alto en sus críticas. A la vez se convierte también en diana. Y acaban de dispararle.
Ayer se supo que el Departamento del Tesoro ha abierto una investigación civil para estudiar si puede multar a Moore por haber violado el embargo de EEUU con Cuba. Le acusan de haber llevado a la isla a ciudadanos estadounidenses, un viaje no permitido por las autoridades.
Para entender la polémica es importante saber que el autor de "Bowling for Columbine" y "Farenheit 9/11" acaba de terminar un documental titulado "Sicko" en el que denuncia el sistema de sanidad de EEUU. La película, según un comunicado de su productora en su web (www.michaelmoore.com), "dejará en evidencia a las corporaciones que ponen los beneficios por delante del cuidado (de los enfermos) y a los políticos que solo se interesan por el dinero". El documental --del que Moore enseñó avances en el festival de Toronto-- se estrenará en Cannes el 19 de mayo y llegará a las salas norteamericanas el 29 de junio.
Para filmar uno de los fragmentos de la película, según ha explicado a Associated Press (AP) un trabajador implicado en su distribución, Moore viajó en marzo a la isla y se llevó con él a una decena de trabajadores que participaron en las tareas de rescate en la zona cero tras el 11-S. Al igual que otros cientos de personas involucradas en esos trabajos de rescate y limpieza en Nueva York también tienen problemas de salud.
RESPONSABILIDADES EVADIDAS
Una de las denuncias que llevan años haciendo esos trabajadores y sus defensores es que las autoridades no han querido asumir responsabilidades por los males que les produjo trabajar sin protección y en condiciones insalubres.
Según el empleado que ha hablado con AP, la decena de trabajadores que viajaron con el cineasta a Cuba recibieron allí tratamiento médico.
El Departamento del Tesoro notificó a Moore la inspección civil en una carta fechada el 2 de mayo. La misiva, firmada por el jefe de investigaciones de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros, establece que el cineasta pidió permiso para viajar a la isla el 12 de marzo en condición de periodista, una tarea que ya ejerció en las pasadas elecciones presidenciales.
PETICIÓN DE DATOS
La carta informa de que se le pidió información concreta sobre el viaje y se le dio un plazo de 20 días para facilitarla. Y el texto parece indicar que el proceso no se culminó. "Esta oficina no tiene constancia de que se le otorgara una licencia específica autorizándole a acometer transacciones relacionadas con viajes que incluyen Cuba", reza la carta.
Megan O'Hara, productora de "Sicko", ha firmado el comunicado de la web. "Los esfuerzos de la Administración Bush para llevar a cabo una investigación políticamente motivada de Michael Moore y "Sicko" no impedirán que nos aseguremos de que el público estadounidense vea esta película", dice O'Hara, que acusa a la Administración de "abusar del proceso legal para hacer avanzar su agenda política".
Una copia de "Sicko", según AP, ha sido enviada a un lugar seguro fuera de EEUU para "proteger la película de interferencias del Gobierno".
No es ni mucho menos la primera experiencia amarga de Moore en su duelo con el poder. La firme denuncia del Gobierno de "Farenheit 9/11", la película con la que ganó la Palma de Oro en Cannes, fue demasiado política para Disney, que se negó a distribuirla. Harvey y Bob Weinstein --entonces asociados a la casa del ratón-- decidieron distribuir el documental por su cuenta. Fue un hito.
El Periódico de Catalunya, 11-05-07
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