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NO al diálogo  Desde que comenzó el programa ‘59 segundos’, muchas cosas cambiaron para TVE. La otra, la de Aznar, no permitía debates políticos. Ni guerras, ni Prestige, ni manifestaciones masivas contra la guerra de Irak tenían hueco en la programación salvo en los telediarios de Urdaci. Muchos dirigentes del PSOE pedían a gritos aparecer por la televisión pública. Los únicos debates que emitía la pública (o sea: diferentes enfoques de opinión e información al ciudadano) eran los de Ana García Lozano y los del programa dominical ‘Atlantia’ (que trataba temas como “¿es difícil sacarse el carné de conducir?”).
Ahora el PP se niega a aparecer en ‘59 segundos’, el debate que objetiva e imparcialmente conduce Mamen Mendizábal. ¿Vendrá esta decisión desde la entrevista -por otra parte aburridísima- que le hicieron al presidente Zapatero para mayor gloria de su partido y votantes convencidos hace unas semanas?
De entrada, no veo manipulación alguna en el debate. El tiempo es el mismo para todos y los invitados suelen estar muy equilibrados en sus polos ideológicos. ¿Por qué entonces la oposición rechaza dar voz a tantos votantes como representa? ¿No es esto más que una rabieta infantil, un insulto al telespectador libre que quiere formarse una opinión personal escuchando a todos?
La primera actuación ante el pique pepero ha sido muy inteligente por parte de la producción de Globomedia y los redactores de ‘59 segundos’: dejar vacíos los micrófonos en los que deberían estar los señores del PP. La razón, sencilla: a pesar de jugársela con la audiencia, han preferido el vacío al relleno descompensado. ¿Podrá decir el PP ahora que se sigue manipulando? Posiblemente sí. De hecho, sólo tenemos que recordar el vergonzoso episodio del linchamiento al que fue sometido el cineasta Julio Medem por su exitoso documental ‘La pelota vasca’ (actualmente en Digital Plus). En aquella ocasión, la ATV (Asociación de Víctimas de Terrorismo) llamó cómplice de ETA y hasta asesino al director en la entrada a la entrega de los Goya. Eso los exaltados, los más cuerdos le tacharon de parcial, la palabra mágica. La respuesta de Medem en aquella ocasión, como la de Mendizábal en esta, fue: “Nuestros micrófonos estaban aquí, pero ustedes se negaron a participar”.
En nada ayuda que el PP, como una piña una vez más, rompa filas y diga que se les trata mal en ‘59 segundos’. Eso es una absoluta MENTIRA. Que Nacho Villa, el exaltado de la COPE, no esté a la altura de Carlos Carnicero, el exaltado de la SER, no es manipulación o trato desigual, es pura dialéctica, aunque claro… igual el PP está más cómodo en otros terrenos.
Hay quien dice que en nuevos tiempos políticos no se debe hablar de la oposición, pero eso es una pequeña falacia. La oposición hizo una política que aun no ha cicatrizado (ahí colea el caso Yakolev), hace política en el parlamento con un gran respaldo popular (rechazo al matrimonio homosexual) y ahora la oposición se posiciona y se posiciona mal en este caso. Se inventan desigualdad donde no la hay ni hay visos de que la haya.
Son tantas las voces que quisieran ser escuchadas que la negativa por parte del PP a un debate, necesario servicio al ciudadano, resulta un insulto a los españoles y una grave ofensa al país. Esos que tanto critican la telebasura, han de saber que negarse a aparecer en programas que no lo son y que requieren de la opinión, saber y criterio de políticos y periodistas es también hacer telebasura.
Con el NO AL DIÁLOGO, la pluralidad de ideas se quedará coja, una vez más, y ahora hasta en la oposición, gracias al PP.
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