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CÓMO LLEGAR A FIN DE MES  Con este escrito me voy a permitir desvelarle el secreto de cómo llegar a fin de mes a la presidenta de la Comunidad de Madrid, la popular –de todo se apropian- Esperanza Aguirre. Aunque entre desmentidos y otras zarandajas, resulta que en realidad no dijo lo que dijo, si no que quiso decir que “está encantada en la política”. Tengo la afición, quizás desmedida, de consultar las palabras en el diccionario, que aunque sean conocidas no dejan de sorprendernos en los distintos significados. Y la entrada quinta define la palabra política como “Dicho de una persona: Que interviene en las cosas del gobierno y negocios del Estado”. Claro, precisamente, no están las cosas para presumir de que en política se gana mucho. Y si además, la definición habla de intervenir en los negocios, pues, todos pensaremos en las comisiones ilegales, pero frecuentes, que están tan de boga en la actualidad. Digamos que a Esperanza se le fue la boca. Y si no que se lo pregunten a Gallardon, aunque ese es otro tema.
Las manifestaciones que saltan a la prensa, de sus, ya famosas, memorias autorizadas son las de “que no llego a final de mes”. Pero las palabras exactas que aparecen en su libro son “No tener pagas extras me tiene mártir, las he tenido toda mi vida y las echo de menos en Navidad y en verano. No es que haga números a final de mes; es que muchas veces no llego, con la excepción de cuando fui presidenta del Senado, que entonces sí cobraba un buen sueldo. En el paso del Senado a la Comunidad casi dividí por dos los ingresos”. Vamos, que lo dijo. Claro, pronto se percató que no tuvo que hacerlo, porque no son palabras políticamente correctas, por varios motivos que voy a tratar de explicar a continuación.
En primer lugar porque su sueldo es de 100.742,91 € al año o, si lo prefieren, 8.395, 24 € al mes. Para que esté más claro lo diré en pesetas: 16.762.209 al año o 1.396.850 al mes. O lo que es lo mismo, que tiene unos ingresos diarios de 279,83 €, transformado en pesetas son 46.560 al día. ¡Y con eso dice no llegar a fin de mes! Por hacer algunas comparaciones, diré que 300 € MENSUALES es el salario social en Andalucía para quienes no tienen ningún tipo de ingreso más. Las pensiones de invalidez permanente a personas menores de 55 años si ha trabajado en el campo tienen una cuantía mensual de, aproximadamente, lo mismo que cobra Esperanza Aguirre en un día. Un Jornalero –trabajador agrícola por cuenta ajena- al jubilarse cobra algo más de 400 € si no tiene cónyuge a cargo. Pero la señora Aguirre hecha de menos las pagas extras en Navidad y en el verano. Como vemos, esta mujer, no sabe de estrecheces.
En segundo lugar no debió decir eso, porque lo que está haciendo la señora Presidenta es mofarse de tantas y tantas personas residentes en España y que sí tienen problemas para llegar a final de mes. En definitiva se burla de todas esas personas que según un informe de caritas, de abril del año pasado, donde se afirma que hay aproximadamente 2.192.000 hogares, en los que viven 8.509.000 personas bajo el umbral del 50% de la renta media disponible neta (rdn). La pobreza predominante es la llamada «relativa», alrededor del 85% del total de los hogares considerados pobres y aunque la «pobreza severa» es minoritaria afecta a 316.000 hogares y a 1.739.800 personas. Entre ellos hay un pequeño sector de 86.000 hogares y 528.200 personas que viven en la pobreza extrema. Es de destacar que se está dando un ligero repunte de la pobreza severa entre nosotros. Por todo esto, la Presidenta rectificó rápidamente, ya que no eran unas palabras apropiadas.
Por supuesto, por su dedicación a la política, debería conocer que la renta media disponible neta varía entre 1.070.000 Ptas. y 1.170.000 Ptas. –según el año-, o lo que es lo mismo ella –la presidenta- gana más al mes que lo que ingresan 8 millones y medio de personas al año en este país. Hay distintos tramos entre esta cantidad de personas situadas bajo el umbral de la pobreza. En lo que se denomina como “precariedad social” vive entre el 35% y el 50% del total, y lo hace con unos ingresos de entre 32.585 y 46.550 pesetas; En lo que llaman “pobreza moderada” vive entre el 25% y el 35% con unos ingresos de entre 23.275 y 32.585 pesetas; Lo que definen como “pobreza grave” viven entre el 15% y el 25%, y sus ingresos oscilan entre 13.965 y 23.275 pesetas; Y por último está la “pobreza extrema” que –mal- viven con unos ingresos de menos 13.965 pesetas. Estos ingresos son por persona y mes. Aunque si hablamos de familias de cuatro o más miembros la situación suele ser aún más grave, pues sobreviven con menos ingresos por persona.
Cabe la posibilidad, aunque lo dudo, de que al ser la presidenta de la Comunidad de Madrid no estuviese al día de estos datos estatales, por lo que me permito darle los datos concretos de la Comunidad que preside donde más de 530.000 personas se hallan en la pobreza. Lo que representa más del 6% de la población total de dicha Comunidad. Que aunque es una proporción sensiblemente menor que en el resto del territorio español, ese 6% significa que hay más de medio millón de personas que malviven al año con mucho menos de lo que ella gana al mes. Me imagino que ni leyendo estos datos se le sonrojaría la cara. Ya se sabe que lo rojo le va poco. Pero al menos desde la vergüenza, entendida como una turbación del ánimo, que suele encender el color del rostro, ocasionada por alguna falta cometida, o por alguna acción deshonrosa y humillante, propia –como es el caso- o ajena, sí debería ruborizarse de haber pensado siquiera en quejarse por no llegar a final de mes, teniendo a tantos congéneres gobernados por ella en situación tan precaria. Aunque lo mejor sería que ese más de medio millón de personas se encaminasen, el día que les toque, hacia las urnas, y que por una vez esos desarrapados fuesen los que decidiesen que haya un gobierno con vergüenza, entendiéndose ésta como el respeto del o la gobernante para con sus gobernados, y que velase por los intereses de éstos cada día. Y concibo que el objetivo prioritario de cualquier gobierno a de ser el desterrar la pobreza en todos de sus grados. Para que nadie, de verdad, se quede sin llegar a final de mes o, lo que es más grave, sin poder hacer las tres comidas diarias.

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