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La competencia segundo a segundo  Nos las prometíamos felices, sólo los más ingenuos, con la nueva ley que obliga, entre otras, a las compañías de móviles a tarifar por segundos. A ésta nueva ley, que entrará en vigor el próximo 1 de marzo, las compañías de móviles le han buscado solución para no perder ellas beneficios como es normal. Éstas, al unísono y por igual, han ido aplicando subidas de tarifas y/o del establecimiento de llamada. En ese momento el ministro de economía salió al paso “amenazando” a las compañías con el Tribunal de Defensa de la Competencia. Me imagino a los mandatarios y máximos accionistas de telefonía móvil amedrentados en un rincón ante tal ultimátum del Sr. Solbes. Algo parecido les debió pasar en su día a las compañías distribuidoras de gasolina, que apenas varían unos céntimos el precio de su producto, aplicado rápidamente las subidas, del mismo, y tardando mucho más en aplicar las bajadas.
Es obvio que en una sociedad neoliberal, como en la que vivimos, está todo regulado por el mercado. La injerencia de los gobiernos puede ser duramente castigada, cuando de beneficios a repartir se trata. Si hablamos de pérdidas, entonces la cosas cambia, éstas sí son socializadas, sin ningún escrúpulo, por de los defensores, a ultranza, del libre mercado. Considero, por la forma de actuar de las distintas multinacionales, que hemos pasado del monopolio público al privado. Por lo tanto los beneficios, en vez de repercutir en el erario público, van directamente al bolsillo de unos cuantos. Sector privado lo llaman. El beneficio de la competitividad es evidente. Y si no que se lo pregunten a los máximos accionistas de las compañías Eléctricas, Telefónicas, Petroleras ó de cualquier otro tipo. El consumidor, igual que hormiguitas, vamos almacenando eurito a eurito hasta juntar grandes sumas, para el uso y disfrute de estos cuantos señores rentistas de las distintas multinacionales.
Las tres compañías de móviles que suben las tarifas actuales y de 12 a 15 céntimos el establecimiento de llamadas, o lo que es lo mismo un 25% más. Eso sí con el “noble propósito” de que "la modificación de las tarifas se ha realizado buscando un “impacto neutro” tanto para el cliente como para la compañía", así se expresaba un alto directivo de una de estas compañías. Lo que tratan con esas palabras, de apariencia inocente, es confundirnos pues, en realidad nosotros, consumidores, no nos ahorremos nada (más bien perderemos), ni ellos van a dejar de acumular grandes fortunas como hasta ahora, o más. ¡Qué poca vergüenza! Y enciman lo llaman impacto neutro. Aunque para tener poca –vergüenza- habría que suponerles que poseyeran alguna cantidad de ella. Y no está la cosa como para ser tan ignorantes.
No les basta, la usura no tiene tope, con que en España el coste de las llamadas tenga un precio muy por encima que en el resto de Europa, ya que éstos en los países nórdicos se situarían entre siete y nueve céntimos por minuto frente a una media de 20 céntimos en España. Algo que se vuelve del revés si miramos los sueldos medios en España y en el resto de la Unión Europea, pues el de los españoles es un 18% inferior al de los italianos, un 27% más bajo que el de los franceses, y un 37% menor que el de los alemanes. En relación con la media europea, el salario medio español es un 15,2% más bajo. Nuestro sueldo medio, según las estadísticas, sólo está por encima de portugueses y polacos.
Viendo como están las cosas que venga Solbes, con milongas, a decirnos que el Tribunal de Defensa de la Competencia está para salvaguardar al currito de a pie, creo que es una forma de tomarnos el pelo. Eso sí, no es el único ministro que nos lo toma –el pelo digo-pues ya me dirán que les parece las declaraciones del Sr. Caldera, ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, cuando afirma que “con el nuevo incremento, el salario mínimo que alcanzará en 2007 los 570 euros, y con él nos estamos acercando a la media del salario medio europeo”, mientras que en Francia en el 2006 este mismo salario era de 1254.28 euros. O tratan de tomarnos el pelo, o es que no saben que con Internet enterarnos de estos datos lo tenemos a un clic de ratón, solamente.
Está tan claro que el teléfono móvil no es un bien de primera necesidad, como que estas diferencias de salarios, entre españoles y franceses es solo un ejemplo, inciden negativamente en la Justicia Social que debería ser de recibo, y no lo es, no sólo en España sino, en todo en Planeta. Pero sí hay bienes de primera necesidad, como la vivienda, por las que comparativamente también tenemos que pagar más para adquirirlas en nuestras ciudades que en otras europeas. Todo esto teniendo un salario medio mucho menor que el de nuestros vecinos europeos. Por ejemplo, en Madrid el metro cuadrado de media, para una casa de tres dormitorios, se paga a 4.840 euros. De este modo la capital de España ocupa el tercer puesto entre las capitales de los principales países de Europa, sólo superada por París -7.530 euros el m2- y Londres -6.000 euros el m2-. No le va a la zaga Barcelona con un coste medio del metro cuadrado de 4.871 euros para una casa de 150 metros cuadrados, con lo que se coloca como la urbe más cara, superando incluso a las exclusivas Birmingham (segunda ciudad más importante de Reino Unido) o Milán (la segunda de Italia). Es más, si en vez del precio de las casas de tres dormitorios se analiza el coste de los pisos de dos habitaciones, la Ciudad Condal casi dobla a sus seguidores inmediatos, Birmingham y Arhus (en Dinamarca): con 6.000 euros, 3.457 y 3.348 euros el m2, respectivamente. Estas cifras sí inciden muy negativamente en la economía y calidad de vida de los “mil euristas”, denominación de nueva cuña, a la que habría que sumar los “menos de mil euristas”. Este colectivo, cada vez más numeroso, del estado español no sabe de bonanzas económicas, ni de “impactos neutros”, como los que apunta un alto directivo de telefonía móvil en distintos medios de comunicación. Lo que sí tienen claro los “mil euristas” es que el banco va a ser el dueño de sus casas durante 25 años, o más, de sus vidas. Ese sí es un buen trabajo de hormiguita o de rapiña si eres banquero.
Claro no faltará quién nos diga que los españoles somos poco ahorradores, o lo que es lo mismo imprudentes y manirrotos. ¡Con lo bien que les viene a los bancos y a las cajas que guardemos nuestro dinero y lo pongamos a su disposición, generalmente, a costo cero! Pero, ¿cómo quieren que tengamos dinerito ahorrado? Después de conocer los datos aquí revelados lo que es sorprendente es que ahorremos algo. Aunque es sabido que uno de los mayores placeres del poder es la capacidad de angustiar a la gente, por eso, además de chuparnos la sangre como sanguijuelas, nos llamarán derrochadores porque no ahorramos. Calificativos que no debemos de tener en cuenta cuando vienen de unos avaros sin dignidad que aunque vistan de etiqueta, con frac y guantes blancos de seda, y sepan de protocolos es conveniente que no olvidemos que su máxima afición es apropiarse de lo ajeno.

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