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NUESTRAS FIRMAS | Mar de Fondo

Tras el NON y el NEE




16/06/05 | 18:04 h.
http://www.otrarealidad.net

No había que ser adivino para saber cómo iban a reaccionar las fuerzas dominantes y sus tenderos de la clase política profesional. No se demoraron mucho a la hora de meter el miedo en el cuerpo electoral europeo, con el fin e exorcizar el revés del NON francés y el NEE holandés. Este es el rechazo no a una Europa unida y diversa, sino al Tratado de corte neoliberal; cortado por el patrón del globalismo financiero más contrario a los intereses de los ciudadanos de a pie. Los peatones de la historia no quieren renunciar a su cultura. Quieren una Europa con fuerte contenido político y no tan sólo un Hipermercado comercial sin más alma y estilo de vida que la moneda. Y si finalmente se tratara de la moneda, que pueda repartirse más con criterios de justicia.

El NON y el NEE lo son contra una UE que, liderada por tecnócratas sin imaginación y prisioneros de un posibilismo derivado del molde economicista, pretenden hacernos tragar un mundo tripolar donde sólo es posible comprar, vender, consumir y vuelta a empezar. La rueda de tres bloques compitiendo entre sí a ver quién produce y vende más mercancías irrelevantes con reflejo en la Bolsa.

Estos tres bloques serían EEUU, la UE y Asia comandada por China.

Por eso los políticos europeos se han quedado de un aire, consternados, por el NO francés y holandés. Crisis. Ahora no saben qué decirles a sus patrocinadores de la gran empresa y la Banca. Y como sólo saben tocar una nota o no son los verdaderos compositores de la partitura, han pasado al contraataque. La consigna oficial es que el Tratado debe seguir adelante a pesar de los abrumadores NOes depositados en las urnas.

Una vez más se ha demostrado que, si bien los votos de todos les ponen donde están, el modelo de político actual no gobierna para la mayoría social que lo aúpa sino que sus afanes prioritarios son satisfacer los intereses del conglomerado que paga los ingentes gastos de las campañas electorales y los hipertrofiados aparatos de los partidos en liza por el poder.

Se reducen las plantillas laborales en nombre de la eficacia y el ahorro de costes pero ¿alguien ha oído ultimamente que se recorten por esta misma razón las burocracias de los partidos?

En numerosas ocasiones uno ha escrito que la degeneración democrática entendida hoy por democracia representativa es, eso, representación: espectáculo donde los políticos profesionales actúan, como actores que son, en una mala obra de teatro llamada "Capitalismo o Nada".

En este contexto, los políticos-actores hacen "su" carrera con mayor o menos éxito según los casos, la suerte y su grado de intervención en la obra teatral. En todo momento saben que son esclavos de su eficacia en cumplir los objetivos de taquilla. Los votantes hacen el rol de público espectador y paga con impuestos por asistir a esa representación ¡¡El teatro más caro del universo!! Pagamos demasiado con nuestro trabajo, es decir, con nuestro único tiempo de vida. Para que las poderosas fuerzas que deciden nuestro destino nos dejen asistir, condescendientemente, como espectadores pasivos al espectáculo.

Solamente en ciertas circunstancias históricas, como en el presente con el Tratado de Europa, los integrantes del espectáculo (clase política y élite económica) se ven obligados a hacer "teatro de participación" con el público. Es decir, se ven obligados a bajar del escenario a las butacas y preguntarle al público que paga si aplaude la obra en escena.

En el modelo común de representación, normalmente la sociedad civil no tiene nada que decir. Permanece muda, ya que los mecanismos de las instituciones "democráticas" son como una tramoya inabordable. Cambia por inercia y sin nuestro control. El decorado transforma lampedusianamente su apariencia para que todo siga igual: Los ricos cada vez más ricos, los pobres cada vez más pobres y en medio un colchón amortiguador de consumidores anestesiados por la publicidad.

Y hablando de publicidad, qué duda cabe que son los grandes consorcios multimedia el escenario preferente donde declaman y se mueven los intérpretes (patética su postura unánime a favor del OUI, aunque no cambiarán porque su éxito y niveles de audiencia dependen del poder y la publicidad). Le Monde, El País...las biblias del periodismo sesudo y objetivo editorializaban pidiéndoles a los franceses el "OUI, s´il vous plait"(sic).

Eso demuestra, sin duda, en qué manos estamos y a qué extremo han llegado las cosas en el modelo de sociedad que se nos ha diseñado en los últimos tiempos y cara al futuro.

Acostumbrados como están al aplauso de la comunicación (que nada tiene que ver con la información), si el público responde NON o NEE, los actores y guionistas tecnócratas se quedan un instante desconcertados...Hasta que finalmente reaccionan y deciden salvar sus muebles profesionales, desactivando para ello la crítica social a su mentirosa actuación.

Al fin y al cabo en las modernas democracias la política nada tiene que ver con la vida real sino con una virtualidad de la misma. En este escenario los actores continúan con su representación. Lo harán mientras el público (sociedad) no decida que la política tiene mucho que
ver con la manera de estar en este mundo. Y que, por lo tanto, no se puede dejar en manos de unos actores mediocres representando una obra aburrida y destinada a entretenernos para que las élites sigan moviendo los hilos de las marionetas.

Estamos hablando de la Unión Europea, una unidad largamente perseguida incluso por medios bélicos. Pero entre las democracias liberales de la constante corrupción y el eterno retorno del fascismo en sus múltiples formas, tiene que haber una vía civilizada de convivencia basada en la libertad, la justicia y la fraternidad. Una cultura europea.